miércoles, 21 de octubre de 2015

Comentario de artículo: Cognición y ejercicio en la rehabilitación de usuarios con dolor crónico





La neurociencia moderna nos ha permitido comprender el dolor, como una respuesta de nuestro sistema nervioso central a un proceso de evaluación de una amenaza de daño tisular, el que no necesariamente debe ser real, sino que también puede ser potencial o imaginado. Esto último abre un abanico de situaciones clínicas que son importantes de tener en consideración. 


Los usuarios con dolor crónico, generalmente presentan un escaso predominio del componente nociceptivo en su cuadro sintomático, es más la sensibilización central suele predominar y mantenerse en estas situaciones, caracterizándose por la hiperactividad de la neuromatriz del dolor evocada frente a estímulos considerados como amenazantes. Ahora bien, el concepto de amenaza se distorsiona en personas con dolor crónico, considerando amenazante movimientos que cuya porción estructural se encuentran probablemente indemnes. La investigación ha demostrado que este fenómeno se debe una hiperactividad de los centros encargados de la memoria asociada a la kinesiofobia (amígdala), el que a la vez desemboca en el grado de catastrofismo percibido, finalmente esto influye en la clínica en la alteración del control motor mediado por mecanismos centrales de dolor.

Ejemplificando clinicamente, a diario vemos usuarios que no quieren realizar la abducción del brazo, simplemente por miedo a sufrir de un intenso dolor, he aquí la memoria de la que hablamos, he aquí el lugar donde comenzar a trabajar. Para esto debemos reconceptualizar o recalibrar lo que es considerado amenaza por el cerebro de nuestro usuario, formateando aquellas memorias aversivas y exageradas del dolor. Para esto se ha ideado lo que se conoce como Therapeutic Neuroscience education (TNE) más el ya conocido ejercicio terapéutico basado en la exposición gradual al movimiento.

La primera etapa es primordial y se debe reconceptualizar las creencias y percepciones erróneas del usuario sobre el dolor, explicando la fisiología de este desde una mirada científica y basada en el dialogo socrático. El siguiente paso es la etapa pre-ejercicios, donde debemos “evaluar” el aprendizaje conseguido sobre el dolor, donde se requiere de un cuestionamiento a fondo y la discusión de las percepciones del paciente sobre el ejercicio, incluyendo la discusión de las consecuencias esperadas de los ejercicios. La siguiente etapa consiste en la exposición de los usuarios a ejercicios o actividades de la vida diaria sin peligro para convencer al cerebro de su error de evaluación en la percepción de la amenaza. Finalmente se debe exponer al usuario a tareas y ejercicios más demandantes físicamente, como también hacia aquellos movimientos que provocan temor.


Es imperante que el kinesiólogo conozca la neurociencia moderna del dolor para poder generar estrategias que permitan disminuir la hiperactividad de la neuromatriz del dolor y todas las limitaciones personales y sociales que esta atrae para nuestros usuarios.


Jo Nijs, Enrique Lluch Girb, Mari Lundberg , Anneleen Malfliet, Michele Sterling. Exercise therapy for chronic musculoskeletal pain: Innovation by altering pain memories. Manual Therapy xxx (2014) 1-5 (full text aquí)


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